viernes, 5 de febrero de 2016

Ellas Quieren Llevar una vida Normal En el Mundo de los que oyen y Hablan



Paquita y Dolores, dos valientes  hermanitas que luchan contra el mundo del silencio

Ciudad Bolívar, 19.10.68 (Especial)
Sabemos que los adelantos de nuestra época han contribuido a abrirle caminos de esperanza a los seres invalidados de la voz, el oído o la vista y que en la actualidad existen escuelas adaptadas a sus necesidades y que se han perfeccionado instr­umentos para enseñarles a leer, a hablar y comprender. La prueba en nuestro país se pre­senta en el caso de ciegos gra­duados recientemente de aboga­dos en la Universidad; sin em­bargo, en provincia adentro re­sulta fantástico y milagroso pa­ra el común de la gente, ver a un ciego leer y creerlo capaz de participar en un foro defen­diendo una causa. Lo mismo ocurre con respecto a los sordo­mudos. La gente corriente se sorprende y ve como un hecho sobrenatural el que un sordo­mudo pueda leer la palabra en los labios de sus semejantes y ejecutar algún instrumento mu­sical de difícil manejo para quienes están bien dotados de sus sentidos.
Pero a medida que transcurre el tiempo, esta misma gente tendrá que darse cuenta que no es tan imposible y milagroso el que los ciegos como los sordo­mudos puedan llevar una vida como la de cualquier ser nor­mal. La imaginación y la cien­cia trabajan constantemente a favor de estos seres físicamente deficientes y cuentan con el va­lor, la entereza y voluntad de ellos para vencer sus dificulta­des.
Paquita y Dolores son ejem­plos vivos de lo que pueden lo­grar los seres aprisionados por el silencio y la oscuridad del medio que los rodea. Su caso es más emocionante aún porque se trata de mellizas. Mellizas con ojos luminosos y rostros de ángel.
Paquita y Dolores son vene­zolanas, pero nacidas hace 17 años en Cataluña, Provincia de España.
Ellas viven en un mundo fantástico y etéreo, desde donde sólo se observan seres y objetos que andan. Estamos lejos de creer que vivan bajo una atmósfera de aflicción; por el contrario, no se percibe perturbación psicológica en ellas, al menos, ayer por la mañana cuando el profesor José Francisco Miranda (Fixi) se las ingeniaba para darles clase de piano.
Nos conmovieron estas jóvenes mellizas con "The Fair", del compositor Gurlitt Cornelius, interpretada al piano a cuatro manos. Este fue el ejercicio de prueba para pasar eximidas al segundo año. Fueron las únicas eximidas en teoría, piano y el solfeo que practican, a falta de voz, con un ejercicio rítmico, de medida. Su paso por la Escuela de Sordomudos de Caracas, les permite, mediante una pedagogía especial, asimilar las palabras por la vista según sean los movimientos de los labios y la lengua de su interlocutor. Esto, según el profesor Miranda, ha sido básico en sus lecciones de música, tanto como la instrucción primaria que poseen y su sensibilidad para percibir las vibraciones. Se cree que la perciben porque de otra manera no se concibe que ejecuten el piano.
Su madre, que casualmente se hallaba en la Escuela de Música "Carlos Afanador", cuando nos interesamos por las mellizas, dice que es normal el aparato vocal de las jóvenes, 

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